Las doncellas que se reúnen en el jardín de la Virgen María tienen unas sonrisas angelicales que
aún ahora cruzan por la gran verja.
Sus puros cuerpos y mentes están envueltos en uniformes oscuros.
Los pliegues de sus faldas han de pasar desapercibidos.
Sus cuellos blancos de marinero deben estar siempre aseados.
Aquí se prefiere caminar despacio.
Colegio Femenino Lillian: Un Jardín para doncellas.